La consciencia del veganismo se ha estado expandiendo de forma exponencial en los últimos años. Se dice que la demanda de alimentos libres de productos derivados de los animales ha aumentado en casi un mil por ciento desde hace dos años, según las últimas estadísticas. Muchas personas, al tanto de todos los problemas ecológicos y sociales que produce el consumo desmedido de carnes, lácteos, huevos, miel y otros productos, han optado por cambiar sus hábitos de consumo, y le han dado un giro radical a sus vidas. Esto ha permitido que la comunidad vegana en todo el mundo haya crecido tanto, y tal parece que seguirá ganando adeptos. Esto se puede evidenciar, por ejemplo, en la aparición de cada vez más restaurantes veganos en Medellín, una ciudad históricamente conservadora en el consumo de carnes.

Los veganos tienen muchos argumentos para haber dejado las carnes y otros productos derivados de los animales. Casi siempre, el primero de ellos tiene que ver con la crueldad que se ejerce contra los animales en una amplia variedad de industrias. Para otros veganos, la apología depende de causas eminentemente ecológicas, teniendo en cuenta el desequilibrio de los ecosistemas, la erosión de la tierra, el aumento de gases de efecto invernadero y las talas masivas para la creación de zonas de pastoreo. No obstante, algunos veganos han optado por este estilo de vida debido a los efectos que se producen en el cuerpo al dejar de consumir estos productos.

Haciendo caso omiso a cuál de este tipo de argumentos debería ser la mejor motivación para abrazar el veganismo, de todas formas es importante ahondar en los temas de salud. ¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando dejas las carnes y demás productos animales? Vamos a ver.

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Bien, lo primero que experimentas es una significativa pérdida de peso. Esto asusta a muchas personas, porque tan sólo con un par de semanas sin carne (o, incluso, sin carnes rojas, para quienes hacen una progresiva transición) ya puedes ver cómo tu cuerpo empieza a adelgazar de forma acelerada. Esto se debe, sobre todo, a que la proteína animal contiene muchas grasas, y mientras estás dejando de comer carnes, lácteos y otros productos, tu cuerpo empieza a quemar las reservas de grasa que no había podido eliminar. No te asustes si lo notas. Mientras ingieras una dieta balanceada y nutritiva, tu cuerpo se reacomodará a un peso y masa corporal adecuado para tu salud, y, desde ahí en adelante, alcanzará un nuevo equilibrio.

Por otro lado, si combinas tu nueva dieta vegana a otras rutinas saludables, como hacer ejercicio y no pasar tanto tiempo sobre una silla por horas, tu metabolismo empezará a operar de forma más rápida. Debido a que el cuerpo necesita mucho tiempo y energía para procesar las carnes, sobre todo, las rojas, ahora metabolizarás los alimentos mucho más rápido. Esto es especialmente atractivo para las personas que han sufrido de estreñimiento, en especial, porque una dieta vegana ideal incluye una gran cantidad de fibra. Si haces ejercicio, notarás que, aunque tu masa corporal disminuirá, lo cual significa, entre otras cosas, que tus músculos no crecerán tanto en volumen, se recuperarán más rápido del dolor que se produce una vez te has ejercitado mucho durante una jornada. La baja ingesta de ácidos úrico y láctico permite que no te duelan tanto los músculos después de haber quemado muchas calorías.

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De igual manera, es posible que duermas mejor, sobre todo si has estado acostumbrado a comer productos cárnicos por las noches. Recuerda que el cuerpo necesita mucha sangre y energía para procesar estos productos, y, cuando esto sucede, es normal sufrir de indigestión (muchas veces, cuando la carne es muy grasosa, como el caso del cerdo). Si dejas de comer carne y te alimentas de forma balanceada y ligera, la calidad de tu sueño podría ser mucho mejor. Esto no ocurre en todos los casos, debido a que el insomnio de muchas personas depende de diversos factores (algunos hormonales, por ejemplo).

Además, ya sabes qué dicen: dime qué comes y te diré quién eres. Es natural que al dejar las carnes también cambie tu olor corporal. El sudor no olerá de la misma manera, y en general, todos los olores que se desprenden de tu cuerpo. Esto lo puedes notar en el reino animal: el aroma de los animales carnívoros y omnívoros suele ser muy diferente al de los animales herbívoros. No te extrañes si esto sucede.

Finalmente, y dependiendo de cómo compongas tu dieta, en particular, si incluyes más productos con alto grado de carotenos, como la zanahoria y la auyama, tu piel también puede cambiar de color. Lo puedes notar en tu rostro y en las palmas de tus manos, las cuales cobran una tonalidad más pálida, a veces hacia el amarillo. Esto no significa que tienes problemas de hígado o escorbuto: tu piel sólo da muestras de la química que ahora tiene lugar en tu organismo. ¡No te asustes!