Jody Tishmack tiene una licenciatura en geología, una maestría en ciencias del suelo y un doctorado en ingeniería civil. También es bloguera y es una mujer de una enorme sensibilidad por la naturaleza y dotada de una gran facilidad para transmitir conocimientos a través de su experiencia y filosofía de vida.

Hace poco tiempo, un artículo hizo reflexionar a Jody sobre su contacto con el mundo natural. Esto ocurrió después de leer más sobre el movimiento por la justicia social y en particular acerca del movimiento “Extinction Rebellion”, movimiento de acción directa no violento que desafía la inacción sobre el cambio climático peligroso y la extinción masiva de especies.

Jody está de acuerdo con quienes piensan que la izquierda está en una cruzada ideológica para promover sus doctrinas y que el tema del cambio climático es simplemente un vehículo oportunista para hacerlo. No es que no esté de acuerdo con que hay problemas de justicia social que deben ser confrontados, pero cree que existe un peligro cuando los grupos políticos utilizan el tema del cambio climático como una razón para promover la revolución social. Esta de acuerdo, con que se deben enfrentar las causas materiales, científicas e institucionales del cambio climático, y no encuentra otra alternativa que rebelarse frente al cambio climático. Y para hacerlo Jody piensa que hay que enfrentar el cambio climático con más conciencia ambiental.

¿Qué es exactamente la conciencia ambiental y por qué debe importar cómo nos conectamos con el medio ambiente?

Para aquellos pocos afortunados que crecieron (o aún viven) con abundante exposición al mundo natural, la conexión puede ser tan fácil como salir por la puerta de su casa, pasear por el bosque o trabajar en su jardín. Para otros puede ser más difícil encontrar tales oportunidades. Si no se creció con acceso a la naturaleza, entonces comunicarse con ella es igual a intentar hablar un idioma extranjero que nunca se ha aprendido.

Los científicos han descrito la importancia del juego al aire libre para el desarrollo saludable de los niños pequeños. La percepción de las plantas, los animales o los insectos se fortalece con la exposición temprana. Los niños tienden a sentir curiosidad por el mundo natural, les gusta buscar insectos y atrapar mariposas. Al igual que el aprendizaje de un nuevo idioma, la mente de un niño aún se está desarrollando y las redes neuronales son más plásticas. Los niños observan la vida con curiosidad y mentalidad abierta, creando vías neuronales que quizás aumentan su potencial para la conciencia ambiental. Los niños que juegan al aire libre se sienten más cómodos en el mundo natural porque no se ven separados de él.

A medida que se envejece, se forman concepciones concretas del mundo y del cómo funciona. Se desarrolla una “mentalidad”. Se racionaliza más y se desarrollan ideas fijas que definen y limitan las percepciones. La mente consciente decide lo que es real y la atención se vuelve selectiva. Se eligen las señales para enfocarse y dejar que la mente subconsciente filtre el resto. Se procesan aportaciones subconscientes durante el sueño. Se necesita más esfuerzo para que un adulto adquiera una conciencia ambiental que un niño, especialmente si ese adulto nunca formó las conexiones cuando era joven.

La conciencia ambiental se desarrolla en muchos niveles: tener una planta o una mascota, comenzar un jardín o crear un espacio de vida al aire libre más natural alrededor de la casa. Dar un espacio a las plantas dentro de la cotidianidad, así sean pocas, sea por belleza, comida o placer. Se pueden cultivar o comprar hierbas y alimentos frescos. Desarrollar pasatiempos que empujen al aire libre, experimentar la naturaleza acampando y haciendo caminatas, o simplemente dando un paseo. Intelectualmente se puede estudiar libros sobre ciencias de la tierra, biología, silvicultura y recursos naturales. Finalmente, con más experiencia, se podría incluso tomar medidas para practicar la permacultura, aprender sobre el entorno cotidiano en el que está incrustada la vida, los ecosistemas del vecindario y cómo restaurarlos o preservarlos.

La conciencia de la naturaleza se deriva de la experiencia directa y la observación. Jody piensa en las plantas de su casa. Su madre y abuela cultivaron plantas y ella adoptó la afición. Su conciencia de las plantas es una segunda naturaleza para ella. Jody, muchas veces indica a sus amigos que las plantas de sus casas necesitan más agua, o menos agua, o más luz solar. Parecen confundidos y le preguntan cómo lo sabe, y ella se pregunta en silencio cómo es que no lo saben. Ella supone que tiene algo que ver con la experiencia. Ha cuidado las plantas de su casa, así que sabe lo que necesitan. Pero a veces parece que la conciencia que ella siente por las plantas es más que sólo experiencia. De hecho, siente una conexión con las plantas cuando está cerca de ellas. Siente que su vida se mezcla con ellas.

La gente cree que Jody tiene un don para cultivar plantas. Esto podría ser cierto para algunos tipos de plantas. Jody sabe que es buena para cultivar tomates, pero un fracaso para cultivar arándanos (no importando cuántos libros lea por más que lo intenta). Ella es capaz de cultivar algunos tipos de plantas, ¿por qué no todos los tipos?. Los que crecen fácilmente casi puede descuidarlos y, sin embargo, aún prosperan. A otros les cuesta hacer que vivan. ¿Por qué se pregunta ella?.

La teoría de Jody es que las plantas, los animales, los insectos y los seres humanos forman afinidades entre sí. La vida se conecta por igual con algunas formas de vida, pero no con todas. Algunas personas son amantes de los perros, otros de los gatos. Algunas personas cultivan flores, otras verduras, y así…null

Y Usted ¿qué?

El pensamiento de Jody es sereno y contundente. Las ideas aquí expuestas son reflexiones de ella misma en su blog Anima/Soul, lugar donde comparte su posición intelectual y sentimental frente a la conciencia ambiental, entre otros temas. Ahora, la pregunta es ¿qué entiende Usted lector por conciencia ambiental?, ¿posee una?.

Ceres Justos Colombia

 

Quienes construimos el contenido de este sitio nos reunimos con frecuencia en restaurantes veganos -son los que más nos gustan- en la ciudad de Medellín y siempre que nos planteamos estas preguntas, encontramos que desde el contacto real con el entorno se producen las mejores reflexiones: las que llevan a la acción.