“Rebelión contra la extinción” es un movimiento no violento de acción directa que desafía la inacción sobre el cambio climático peligroso y la extinción masiva de especies que, en última instancia, amenaza a la especie humana.

El 17 de noviembre de 2018 se celebró el “Día de la Rebelión”. En el caso de Londres, las personas protestaron en las calles contra un gobierno que calificó como “criminal contra el clima”.

El académico Rupert Read, miembro de la Universidad East Anglia, y colaborador de Conversation UK es parte activa de este movimiento. El objetivo del movimiento a largo plazo es crear una situación en la que el gobierno ya no pueda ignorar la determinación de un número cada vez mayor de personas que persiguen cambiar el rumbo del mundo, para que no siga conduciéndose hacia la calamidad climática.

Como alguien que ha sido veterano de las acciones directas no violentas a lo largo de los años y un académico que busca dar sentido a estas campañas, Rupert ha estado pensando mucho en lo que es antiguo y lo que es nuevo en la “Rebelión contra la extinción”. Las conclusiones de Rupert se comparten a continuación.

De la paz mundial a la justicia climática

La “Rebelión contra la extinción” está arraigada a antiguas tradiciones, como por ejemplo el movimiento de desarme nuclear radical. Los fundadores de la “Rebelión contra la extinción” han pensado cuidadosamente sobre los precedentes pasados ​​y sobre qué funciona y qué no.

Han notado, por ejemplo, que no necesariamente necesitan la participación activa de un porcentaje significativo de la población para ganar un cambio radical, siempre que tengan una causa justa que pueda obtener un respaldo tácito de un porcentaje mucho mayor.

La “Rebelión contra la extinción” también es bastante diferente de sus predecesores. Es cierto que el movimiento de desarme se refería a la propia existencia, pero la devastación nuclear era, y sigue siendo, sólo un riesgo. El objetivo de la “Rebelión contra la extinción” es prevenir la devastación de un mundo que llegará, y muy pronto, a un punto de quiebre y no retorno, a menos que se logre hacer algo sin precedentes que cambie radicalmente la fatal dirección.

Los activistas del clima a menudo comparan su lucha con las victorias del pasado. Pero, en opinión de Rupert, las comparaciones que se hacen a menudo (por ejemplo el movimiento por los derechos civiles o la campaña por el sufragio universal) son demasiado optimistas. Estos movimientos históricos fueron sobre clases oprimidas de personas que se levantan y se empoderan a sí mismas, obteniendo acceso a lo que los privilegiados ya tenían.

La “Rebelión contra la extinción” desafía a la oligarquía y al capitalismo neoliberal por su excesos y a la clase política por su profunda falta de seriedad. Pero los cambios que serán necesarios para detener el colapso del clima y la biodiversidad son ahora tan grandes que este movimiento se preocupa por cambiar todo lo inherente a los estilos de vida. Cambiando las dietas, los sistemas de transporte… y se podría decir que casi todo lo que hoy se considera “normal”.

Esto se enfrenta a poderosos intereses creados, pero también impone considerables demandas a los ciudadanos del común, especialmente en países “desarrollados” como el Reino Unido. Es por lo tanto una apuesta mucho más difícil. Esto significa que las posibilidades de que la “Rebelión contra la extinción” tenga éxito son relativamente bajas. Pero esto no prueba que sea una empresa equivocada, por el contrario, parece ser una última oportunidad.

Del aula a las calles

“¿Qué significa vivir simplemente en este momento de la historia?. Significa hacer todo lo necesario para que otros, lo más importante de nuestros hijos (y sus hijos), puedan simplemente vivir”, dice la canción.

Hay que tomar medidas directas pacíficas para detener la mega máquina del capitalismo corporativo obsesionado con el crecimiento que está destruyendo el futuro de todos. Rupert piensa que se necesita una rebelión pacífica ahora, para que humanos y muchas otras especies no enfrenten la devastación o incluso la extinción.

En estos tiempos, ser libre significa no estar sujeto a las leyes que están obligando a la próxima generación al purgatorio o algo peor. Y esa lógica se multiplica en el futuro por tiempo indefinido: no se cuidará adecuadamente a ninguna generación si la generación que le sigue está condenada.

Ceres Justos Colombia

 

Como mamíferos cuyo principal objetivo es cuidar a la descendencia, es lógico que se deba resistir y rebelarse contra una amenaza existencial absoluta para su futuro y para el de sus hijos, sin importar lo que digan las leyes lamentablemente inadecuadas que rigen hoy.

Rupert en el pasado ha respondido al llamado de la desobediencia civil consciente, tal como ocurrió en Faslane y Aldermaston contra las armas nucleares y con EarthFirst en defensa de los bosques de secoyas amenazados de ser destruidos en el noroeste de los Estados Unidos.

Para Rupert, la “Rebelión contra la extinción” es la causa más convincente de todas ellas. Rupert piensa que a menos que se logre hacer lo casi imposible, en unas décadas -a lo sumo-, no habrá otras causas que defender.

Pero las reflexiones de Rupert no están aisladas. En muchas partes del mundo los activistas se movilizan para protestar sin violencia. Medellín es un buen caso y si se trata de ejemplos sólo basta con mirar la “revolución de la cuchara” que se vive en todos los restaurantes veganos y vegetarianos de la ciudad.