Ya hemos hablado de la necesidad de cultivar nuestros propios alimentos (por lo menos una parte de ellos), y de la importancia de conocerlos muy bien para incluirlos en nuestras dietas. A pesar de que puedes conseguir la mayor parte de tu comida en supermercados y mercados saludables en Medellín, algunos de ellos podrían ser escasos, y, por lo tanto costosos. Realmente, no necesitas mucho espacio para cultivar algunas verduras, hierbas y frutas que podrías aprovechar de forma saludable; y es bastante satisfactorio recibir de la tierra lo que tú mismo le has entregado en un momento. Vamos a ver algunos tips que te pueden ayudar para que tu huerta sea abundante y saludable, para que puedas sacarle todo el provecho.

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Germinación de semillas

Lo primero que deberías hacer es conseguir semillas naturales, libres de transgénicos. Esta recomendación no tiene que ver mucho con lo saludables o nocivos que sean estos productos, sino porque una gran cantidad de plantas transgénicas están diseñadas para que no puedan reproducirse más de una vez. Esto significa que produce semillas estériles, y perderás tu tiempo. Moja la mitad de una servilleta de papel, deja las semillas que vayas a germinar en medio de esta, dóblala en cuatro e introduce la servilleta en una pequeña bolsa plástica. La humedad y el calor permitirán que las semillas germinen al poco tiempo, y entonces podrás pasarlas a tierra poco profunda para que broten las primeras hojas. Aunque parezca mentira, las fases de la luna son un aspecto a considerar para lo que necesites sembrar. Si necesitas que la planta tenga mucho follaje, lo mejor es sembrar la planta en cuarto menguante; mientras que las plantas sembradas en cuarto creciente tienen mejores posibilidades de producir frutos.

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Tierra abonada

Evita comprar la tierra que venden en los supermercados, o usar la de tu propio jardín. La primera suele contener muchos fertilizantes químicos (porque muchas personas las usan para jardinería ornamental). La tierra de tu propio jardín puede contener hongos y un pH poco adecuado para que las plantas prosperen. Si no tienes tu propia compostera lo mejor es que consigas tierra en un vivero. Además de que puede ser mucho más barata y abundante, la tierra que venden en los viveros suele ser bastante saludable. Cada cierto tiempo, tus plantas necesitarán nutrientes. Cada planta tiene necesidades puntuales. Algunas necesitan más fósforo, otras más potasio, otras más calcio, etc. Dependiendo de eso, podrás añadir a la tierra los restos de tu comida (previamente triturados), como cáscaras de banano, ripio de café y de té, vainas de arvejas y frijoles, etc. Eso las mantendrá bastante saludables.

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Fumigación y control de plagas

No importa qué siembres: la naturaleza siempre se encargará de amenazar tu huerta. Esto sucede en todas partes del mundo, y lo que puedes esperar siempre es que lleguen plagas, hongos y enfermedades. Lo importante es qué vas a hacer al respecto. Para evitar las plagas (como las moscas blancas, las cochinillas algodonosas, las orugas y las babosas), lo mejor que puedes hacer es fumigarlas cada veinte días. Puedes usar una mezcla de ajo, ají y hojas de ruda (sencillamente, lo metes todo a la licuadora, lo filtras y lo metes a un espray), y, para que las plagas no se acostumbren a estos aromas, puedes alternar con aceite de neem diluido en agua (que puedes encontrar en tiendas agrícolas) o té de tabaco. Esto no matará a las plagas, simplemente las espantará, así que no hay drama.

También es recomendable sembrar plantas aromáticas junto a las plantas frutales, como el tomate. Siembra plantas de manzanilla, de romero, albahaca o cannabis cerca de tus cultivos frutales, y notarás cómo los insectos evitan acercarse a atacar tu comida.

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Controla la humedad

Todas las plantas son distintas. Estudia un poco sobre todas las plantas que estás cultivando, porque algunas de ellas necesitarán mucha agua (los pepinos, por ejemplo), y otras necesitarán suelos más secos (como el ají, o el orégano). Dependiendo de eso, ubica algunas plantas en macetas y riegalas menos que otras. Puedes regar las plantas que necesitan más agua con sistemas de riego por goteo, y siempre procura que haya una buena filtración para que no se produzcan hongos. Las plantas que necesitan mucha agua podrían necesitar una capa de hojas, gravilla o pasto seco alrededor del tallo para disminuir el ritmo de evaporación (además de que esto evita la aparición de maleza competidora, que le quita nutrientes a la planta que necesitas).

Controla la temperatura

En otro post hablaremos del manejo de invernaderos, pero adelantemos un poco. Así como las plantas tienen necesidades diferentes en términos de humedad, también las tienen en términos de luz solar y de temperatura ambiente. Si vives en un lugar frío y tienes plantas de tierra caliente, un invernadero puede ser tu mejor aliado. Lo que debes hacer es ubicarlas dentro, cerciorarte de que hay una buena filtración de aire y de que la estructura esté construida en un lugar en donde las plantas reciban suficiente luz. Esto creará un efecto invernadero (valga la redundancia) que les brindará las condiciones óptimas de crecimiento y producción de hojas o frutos.