La berenjena es el fruto de una planta de la familia de las solanáceas que se ha utilizado en la gastronomía asiática desde hace miles de años. Sus orígenes se han trazado hasta el sudeste del continente y se extendió por China, India, Asia Central, los países árabes, el norte de África, y de ahí pasó a Europa; y, gracias a los españoles, puedes encontrar estos deliciosos vegetales en los mercados saludables y en los menús de los restaurantes veganos y vegetarianos de Medellín.

Las berenjenas son bastante apetecidas en la comunidad vegana por tres principales razones. La primera es la riqueza nutricional que aporta, pues contiene proteínas y grasas esenciales, además de una amplia gama de minerales, entre los cuales se incluye el calcio, el hierro, el zinc, el potasio y el fósforo (sin considerar las vitaminas y demás compuestos químicos necesarios para el adecuado funcionamiento del organismo). Puedes profundizar más en este enlace. La segunda razón es su versatilidad en términos culinarios. Una vez sabes aislar el sabor amargo de la berenjena (con sal, la cual le extrae el agua, y esto se conoce como “sangrar la berenjena”), puedes utilizarla en ensaladas, sánduches, pizzas, hamburguesas, lasañas, dips, en asados y en cientos de recetas. La tercera razón es más sencilla: la berenjena, bien preparada, sabe delicioso. Según el folclor árabe del medioevo, esta era uno de los platos favoritos de un sultán otomano, y era un plato común en las cortes de la realeza.

Mucha gente no la consume en parte porque no la conoce (así la haya visto mil veces en el supermercado), o porque ha tenido malas experiencias con una berenjena cruda o mal cocida… y eso es frecuente. Así que si quieres tener un plato de reyes en tu mesa, sólo échale un vistazo a estas dos recetas fáciles que puedes hacer sin mucho esfuerzo. Recuerda que saber cocinar es un aspecto importante de la vida vegana.

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Babaganoush

Este es un puré de berenjena típico de la comida árabe, que también puedes encontrar en muchos países mediterráneos. Puedes consumirlo como una entrada con trozos de pan árabe (es perfecto para una reunión), pero también lo puedes usar en una ensalada, para hacer tapas o para untarle al pan de un sánduche.

Para ello necesitarás berenjenas (de cualquier tipo, ojalá grandes), papel aluminio, sal, aceite de oliva, ajo, romero, ajonjolí, comino y limón.

La preparación es así. Abre la berenjena en dos de arriba abajo, y, con el cuchillo, haz zangas horizontales y verticales, no muy profundas. En esas zanjas, entierra rebanadas de ajo y hojas de romero. Esparce sal generosamente por encima y aceite de oliva. Luego, cierra la berenjena y envuélvela en papel aluminio. Déjala en el horno por cuarenta minutos a 150º C. Sácala, raspa la carne con los ajos y el romero con una cuchara y échala a una sartén. Déjala en fuego alto para que se termine de evaporar el agua. Después añade el comino en polco (una cucharadita) y el ajonjolí (a tu gusto), el jugo de un limón y mete todo a licuar. Una recomendación: mete a la licuadora un poco de la piel quemada de la berenjena para darle un toque ahumado.

Berenjenas rellenas

Esto es algo que puedes hacer cuando te inviten a un asado y se rompan la cabeza sin saber qué ofrecerte. Pasa mucho, ¿no?

La preparación es, incluso, más sencilla que la anterior. Para una porción personal, necesitarás dos berenjenas grandes, sal, aceite de oliva, cebolla, ajo, maní y champiñones. Corta todas las berenjenas en dos de arriba abajo, cúbrelas con una gruesa capa de sal y sángralas: déjalas boca abajo en un colador durante una hora hasta que se extraiga la mayor cantidad de agua posible. Retira el exceso de sal. Abre algunas zanjas verticales a lo largo de toda la berenjena y rellénalas de ajo y cebolla finamente picados. Corta los champiñones en láminas gruesas y cubre toda la preparación.

Entonces, pon las berenjenas, sin pelar, sobre las brasas y cierra el asador. Dependiendo de la temperatura a la que esté, retira las berenjenas cuando las cebollas ya estén lo suficientemente doradas. Retira todo del fuego y acompaña tus berenjenas con tomates frescos.

Ceres Justos Colombia

 

Con platos como estos, los demás comensales no sólo se sentirán curiosos acerca de lo que estás comiendo, sino que, si prueban, se darán cuenta de que una comida vegana bien preparada, especialmente con berenjenas, no tiene nada que envidiarle a lo que vayan a consumir.

Como se señaló más arriba, la berenjena es muy flexible para preparar muchos platos. Algunas personas las prefieren apanadas, otras, en escabeche, otras, rellenas de tajine. Es cuestión de creatividad y de qué te gusta comer. El proceso de sangrado puede ser incluso más largo, en caso de que el sabor amargo de la berenjena sea lo que te haya impedido comerla durante mucho tiempo. Puedes pelarla, cortarla en rodajas, cubrirla de abundante sal, dejarla sobre un colador y un plato hondo en la nevera durante toda una noche, ¡y la berenjena estará lista para prepararse!