Veganos y vegetarianos, al menos una vez en su vida, han escuchado comentarios como el siguiente: “No comes animales porque ellos sienten dolor… ¿pero cómo sabes que las plantas no lo sienten?”.

Comentarios de este calado, fácilmente, pueden suscitar un debate álgido y convertir el comedor en un cuadrilátero de boxeo. Plantearse si las plantas sienten o no dolor es una gran pregunta, sin negar que muchos “carnívoros” formulan la inquietud con el ánimo de molestar al prójimo que no lo es, muchas veces con un deseo expreso de ridiculizar al otro. Por esta razón, aquí y en este momento llegó la hora de decir a los veganos y vegetarianos del mundo: ¡Conserven la calma!.

Entonces abordemos el problema con el estatus que merece y conozcamos que responde la comunidad científica al respecto.

¿Las plantas sienten dolor?

La respuesta simple es que, actualmente, nadie está seguro de si las plantas pueden sentir dolor. Se sabe que las plantas pueden sentir “sensaciones”. Estudios demuestran que las plantas pueden sentir un toque tan ligero como los pasos de una oruga. Pero el dolor, específicamente, es un mecanismo de defensa. Si algo duele a los humanos, entonces hay reacción instintiva, “se lucha o se huye”, tal como lo hacen otros animales. Pero las plantas no tienen esa capacidad, ni tienen sistemas nerviosos o cerebros -al menos no parecidos al humano-, por lo que puede que una planta no tenga la necesidad biológica de sentir dolor. Simplemente no se sabe.

Aquí es muy importante anotar que hay una corriente de científicos -en el mundo de las plantas- que hablan de inteligencia a través de un “gran cerebro” comunitario que trabaja como una red de plantas, en equipo.

El debate es amplio. Por ejemplo, se sabe que las plantas tienen mecanorreceptores que les permiten escuchar el zumbido o la masticación de un insecto. Con base en estas señales la planta toma acciones, sea de defensa y ataque o de seducción -para atraer el insecto-. Entonces, contar con estos sensores: ¿asegura que la planta puede sentir dolor?. Hay quienes responden que NO y otros que afirman que SÍ.

Según investigadores del Instituto de Física Aplicada de la Universidad de Bonn en Alemania, las plantas liberan gases que equivalen a gritar de dolor. Usando un micrófono de láser, los investigadores han captado ondas de sonido producidas por las plantas que liberan gases cuando se cortan o lesionan. Aunque no son audibles para el oído humano, las voces secretas de las plantas han revelado -para estos investigadores- que los pepinos gritan cuando están enfermos, y las flores se quejan cuando se cortan las hojas. Para estos investigadores, la evidencia de estos complejos sistemas de comunicación de las plantas, que emiten ruidos a través del gas cuando están en peligro, indica que las plantas sienten dolor.

Otros argumentan que no puede haber dolor sin un cerebro para registrar el sentimiento. Aún más, científicos suponen que las plantas pueden mostrar un comportamiento inteligente sin poseer un cerebro o nivel de conciencia.

El biólogo Daniel Chamovitz, decano de Ciencias de la Vida en la Universidad de Tel Aviv en Israel, y autor del libro What a Plant Knows, explica que todos los organismos intentan mantener la homeostasis, y harán cualquier cosa para lograrlo. ¿Pero si hay sufrimiento?. Según Chamovitz, esa es una definición que se le pone a las cosas, es antropocentrismo. La idea de que un daño siempre tiene que ser doloroso es errónea. Los humanos sienten dolor porque tienen tipos específicos de receptores llamados nociceptores que están programados para responder al dolor, no al tacto. Las personas pueden tener disfunciones genéticas en las que sienten presión pero nunca sienten dolor porque no tienen receptores de dolor. Según Chamovitz, algo similar sucede con las plantas.

Suponga que las plantas si sienten dolor. Entonces, ¿qué hacer?

Ceres Justos Colombia

 

Si las razones para ser veganos o vegetarianos es por respeto al dolor animal, entonces no hay motivos para desanimarse y claudicar a las convicciones.

Lo primero es reconocer con orgullo algo muy simple: los seres humanos somos animales. Necesitamos alimentarnos. Hay que dejar de lado el antropocentrismo y aceptar que somos unos integrantes más de un ecosistema que nos plantea el desafío de mantenernos con vida. ¿Pero a cualquier precio?. Claro que no, y esto es fundamental para humanizar la existencia.

Se entiende humanizar, en este sentido, como la capacidad de nuestra especie de vivir sin miedo, causando el menor dolor posible a lo que nos rodea, o sea actuando éticamente.

No hay necesidad de dañar plantas innecesariamente. Si bien las personas deben comer para sobrevivir, pueden dañar menos plantas al volverse vegetarianos y veganos, porque comer plantas directamente, en lugar de alimentar con ellas a los animales y luego matar a esos animales por su carne, requiere muchas menos plantas y duele a menos animales que, como ya se sabe, sienten dolor. Las vacas, por ejemplo, deben consumir 16 libras de vegetación para producir 1 libra de carne, por lo que al no comerse carne se salvan muchas más vidas de plantas que si se comiera carne.

Por ejemplo, un vegano salva casi 200 animales cada año: seres vivos y sensibles que, ahora los científicos saben más allá de toda duda, experimentan toda la gama de sensaciones y emociones, incluidos el dolor, la incomodidad, el miedo y la tristeza.

Ya sea que se pueda probar que las plantas experimentan dolor o no, los alimentos vegetarianos y veganos son la opción compasiva porque requieren la muerte de menos plantas y animales. Entonces, ¿por qué hay que esperar para disfrutar una deliciosa comida “libre de crueldad”?. Si estás en Medellín, geniales restaurantes vegetarianos y veganos esperan por tí.