En un artículo anterior explicábamos la importancia de ahondar en el concepto de veganismo, sobre todo, para dejar en claro que ser vegano es un asunto que trasciende la alimentación. El veganismo es un estilo de vida que procura producir el menor impacto negativo en los animales y el medio ambiente (y es “un menor impacto”, en tanto es inevitable), empezando por la abstención en el consumo de productos derivados de los animales. La premisa fundamental es evitar la crueldad animal a toda costa.

Y es importante aclararlo porque muchos productos de consumo diario (como los implementos de aseo personal) normalmente han sido probados en animales; y si no han probado los productos de forma directa, sí lo han hecho con muchos de los compuestos químicos que se usan para fabricarlos. De hecho, el área de los cosméticos suelen ser un dolor de cabeza para los veganos, más que nada, porque es muy difícil encontrar marcas del todo transparentes en cuanto al respeto por los animales. Por ejemplo, la mayor parte de las marcas que producen toallas higiénicas o tampones han llevado a cabo experimentos con animales, y estas suelen ser las únicas opciones disponibles en muchos casos. Aunque muchas marcas se salvan, la mayoría no pasan la prueba cruelty-free; y las que sí lo hacen, como las que encuentras en los mercados saludables de Medellín, pueden ofrecer productos costosos y de poca distribución.

Ver: Marcas de maquillaje en Colombia amigables con la naturaleza y los animales

Por esta razón, nunca sobra que aprendas nuevos trucos de cosmética. En este post, hablaremos de tres maravillosos productos que puedes preparar en casa, con productos cien por ciento veganos y naturales, que suplirán tus necesidades de la misma forma en que lo harían los que encuentras en el supermercado (y por unos precios muchísimo más elevados).

Estos son sólo algunos ejemplos de lo que puedes hacer en casa, porque podrías fabricar desde cremas de manos, hasta bronceadores y jabones íntimos. Es increíble.

Depilación con limón y azúcar

Tal vez no seas un fan del azúcar en tus comidas, pero este método de depilación puede ser un verdadero salvavidas, en caso de que no quieras comprar más cremas depiladoras ni máquinas de afeitar desechables. Consiste en derretir una mezcla de zumo de limón y de azúcar en la estufa para conseguir una cera depiladora. Es biodegradabe, barato, sencillo, y el único animal que sufrirá el costo de la belleza eres tú.

Para ello necesitarás dos tazas de azúcar (puede ser blanco o morena), un cuarto de taza de zumo de limón (cualquiera) y un cuarto de taza de agua. La ejecución es así: en una olla pequeña, en bajo, derrite el azúcar, luego añade el agua y el zumo de limón, y revuelve constantemente hasta antes del punto de ebullición. Apaga, busca tiras de tela o algodón y depílate como con cualquier cera. No es un método tan doloroso y no irrita la piel.

Ceres Justos Colombia

 

Crema dental hecha en casa

Lavarse los dientes es un hábito que viene desde el Imperio Romano. Los romanos lo hacían con cenizas (y con orina, en serio), pero tú lo puedes hacer mucho mejor. Para prepararla necesitarás: dos cucharadas de agua (ojalá hervida diez minutos, para evaporar el cloro), media cucharada de bicarbonato de sodio, media cucharada de sal, una pizca de azúcar de abedul, dos cucharadas de arcilla (ojalá blanca, y siempre de consumo interno), media cucharada de aceite de coco y dos gotas de esencia de menta o vainilla (opcional).

Lo que tienes que hacer es disolver el bicarbonato y la sal en el agua (lo mejor es hacerlo en un recipiente de vidrio, en el cual almacenarás la mezcla). Luego, mezcla la miel de abedul, y, una vez disuelta, la arcilla. Esto último, de forma muy lenta para que la mezcla sea homogénea. Después, el resto de ingredientes.

Es muy importante que nunca dejes de batir, que lo hagas siempre a la misma velocidad y con la misma fuerza. Por esto, es recomendable que lo hagas con la ayuda de alguien más. La crema de dientes no tiene que refigerarse, y suele durar mucho.

Mascarilla para hidratar la piel

Para esta mascarilla necesitarás de la savia de una planta maravillosa: la penca sábila. Muchas personas compran una para dejarla colgada detrás de la puerta de la casa para limpiar las malas energías, pero lo mejor sería tener una hermosa penca en tu jardín y aprovechar sus tremendas propiedades medicinales. Sólo arranca una de sus ramas (realmente, es una hoja), corta las dos puntas, y, con el cuchillo, retira toda la piel con las púas. Encontrarás una sustancia amarilla, que también deberías retirar: sólo necesitas la savia transparente y gelatinosa. Entonces añade un chorro generoso de aceite (puede ser de coco, de almendra o de oliva) y el jugo de un limón pequeño.

Luego, mezcla todo manualmente (puede ser con una espátula) hasta que la mezcla quede homogénea. Aplícalo en tu rostro y déjalo menos de quince minutos. Lo recomendable es que lo hagas durante una semana, día por medio. ¡Repite este tratamiento una vez al mes y notarás los tremendos efectos regenerativos en tu piel!